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La entrada que esta entre el 6 y el 7 capitulo tambien es un capitulo! es como la sgunda parte del 6.

lunes, 10 de mayo de 2010

CAPITULO 2

Me sentia como un cachorro acorralado, pero no lo demostré, no es mi estilo. No me gusta mostrar mis sentimientos y emociones así como tampoco me gusta que me cuiden o que se preocupen por mí. Todo lo que me ha pasado en mi vida me ha enseñado que si demuestras tus sentimientos o emociones, que si saben cosas sobre ti, todo eso te hace más débil.

- Ariadna, ¿Puedes abrir más los ojos, por favor? – los abrí y el médico se dedicó a examinarlos, también me miró el pulso y no sé cuantas cosas más, durante el proceso ninguno de los dos habló y yo no iba ser la que rompa el hielo.

Al cabo de lo que parecieron horas aunque apenas fueron unos quince minutos, lo sé porque vi el reloj, el médico paró de examinarme y él y el director salieron al pasillo, cerrando la puerta. Pensé en lo que estarían hablando, pero otra cosa me molestaba mas, no sé quien coño entró en el baño cuando pasó todo, pero juro que cuando lo averiguara se lo haría pagar de la peor manera que se me ocurriera. Levanté los brazos que me pesaban como dos bloques de hormigón y me miré las muñecas, estaban bien vendadas, pero se veía una franja roja en cada una. Los cortes me los había hecho bastante profundos, seguro que me dejaban cicatrices.

En ese momento se abrió la puerta y entró mi director, estaba muy serio, cogió una silla y la llevó hasta el lado de mi cama. Se sentó pero no dijo nada, solo se quedó mirándome fijamente, me molestaba que no dijera nada, el silencio nunca me gustó.

- ¿Por qué has hecho esto Ariadna?

- Son cosas mías, señor – tenia la voz ronca, como si hiciera mucho tiempo que hablara - ¿Qué ha pasado?

- Irina entró en el baño y te vio en el suelo en medio de un charco de sangre mientras perdías la consciencia. El médico dice que si hubiéramos tardado un poco más en traerte habría sido demasiado tarde – no le corté, seguro que era una de esas pausas dramáticas, a este siempre le gustó - no sé porque has hecho esta barbaridad, pero solo voy a decirte que huyendo de los problemas no consigues nada. Pensaba que tú eras de las que se enfrentaban a ellos… - joder, no sé si gritarle o darle un puñetazo - te quedaras una semana en observación, después vendré a por ti, recupérate y no hagas ninguna atrocidad. Adiós.

Lo miré con el semblante inexpresivo, aunque por dentro estaba alucinada, se levantó y se fue. Estaba muy raro conmigo, de normal el director era muy cariñoso con todos los del orfanato, en especial conmigo, él fue amigo de mis padres. Pensaba que ahora vendría el médico a darme algún discursito pero no lo hizo.

Pasó un buen rato en el que yo no dejaba de mirar al techo, joder, yo ya sabía que no ganaba nada huyendo de los problemas, pero ya había llegado al límite… he vivido y he visto cosas que no tendría que haber vivido ni visto con dieciséis años. Nadie sabe que me ha pasado en esta vida, alguno podrá decir que me conoce de verdad pero en realidad no sabrá ni la mitad de las cosas que escondo. Todo lo que me ha pasado en esta vida me ha enseñado a no confiar en nadie, a no mostrar mis sentimientos o emociones. Soy bastante independiente, por lo que no necesito que nadie me cuide, pero se ve que no se dan cuenta de eso.

En ese momento entró una mujer con bata blanca, pero no parecía un medico. ¿A quién te llevan cuando has intentado suicidarte? Ah, ya se. A un loquero, o lo que es lo mismo un psicólogo, para hablar de tus “problemas”. ¡JA! Si se creen que hablaría con esta tipa de cosas que solo me conciernen a mí, pueden esperar sentados. La tía se sentó en la silla en la que un rato antes se había sentado mi director y me miró con una sonrisa afable, mientras cogía el bolígrafo y la libreta para apuntar las cosas que yo le dijera.

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